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07

Ago 2019

Usina hidroeléctrica e investigadores buscan transformar plantas acuáticas en biocombustibles

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Una usina hidroeléctrica de Jupiá, en el interior de São Paulo, está buscando otras fuentes de energía además de lo que ellas ya son habituadas a producir: el biocombustible. Para eso, la usina e investigadores del noroeste paulista están transformando plantas acuáticas en biocombustible.

Además de viabilizar el aprovechamiento energético de un residuo, que es un problema para las usinas, el proyecto realizará también un mapeo y monitoreo de las plantas acuáticas.

Todo comienza cuando pequeñas islas verdes en el medio del Rio Paraná comenzaron a llamar la atención de los frecuentadores por la belleza, pero escondían un problema en los ríos del sudeste y centro-oeste del país.

Estudios concluyeron, entonces, que esas plantas recibían una carga grande de fertilizantes de las labranzas y del alcantarillado de ciudades próximas.

“Son plantas naturales de ríos y reservatorios que se proliferan donde ellas encuentran un ambiente favorable con luz y nutrientes”, afirma el biólogo Rogério Marchetto Antonio.

El resultado fue un crecimiento desordenado de las plantas y ellas viraron una amenaza para el funcionamiento de las usinas hidroeléctricas de la región noroeste paulista.

César Teodoro, director de operación y manutención de la CTG Brasil, segunda mayor generadora privada de energía del país, contó que comenzó a afectar la producción.
“Yo preciso parar la producción de energía en función del volumen que ellas llegan y vedan la entrada del agua para las turbinas”, explicó.

De acuerdo con el director, en 2017, las plantas causaron un perjuicio de R$ 3,8 millones en la hidroeléctrica de Jupiá, que se localiza en la divisa de São Paulo y Mato Grosso do Sul. Al todo, 10 unidades generadoras de energía pararon de funcionar durante cinco meses.

Para que eso no acontezca de nuevo, la grade de la usina, que queda a 33 metros de profundidad del río, pasa por una limpieza diaria. En tres años, por ejemplo, los funcionarios retiraron más de dos mil toneladas de algas.

Y ahí, segundo César, surgió la pregunta: ¿lo que hacer con esa alga retirada? Fue entonces que la idea de transformar plantas acuáticas en biocombustible.
“Queremos llegar, además de lo que miramos, buscar una forma de control que no apenas venga traer el beneficio para empresa, pero también para todo sector eléctrico”, afirma César.

Alianza

La solución ha venido de una alianza de la hidroeléctrica con el Instituto de Biomasa del Senai y de la Empresa Brasileña de Investigación e Innovación Industrial.

Los investigadores ya habían cogitado la posibilidad de transformar algas en biocombustibles, pero esa es la primera vez que un estudio gana tal proporción.

Aún qué en pequeña escala, ya fue posible producir bio-aceite a partir de plantas acuáticas. El desafío ahora es la producción en larga escala.

El próximo paso es procesar eso bio-aceite para que ello pueda ser usado en los motores a diesel. Segundo los investigadores, eso biocombustible puede ser usado en el futuro tanto para alimentar motores de carro, como por las máquinas de la usina.

“Es un material que tiene un impacto social, ambiental y dar una destinación noble para eso residuo que es generado y que tiene asociado a ello cuestiones financieras, sociales, económicas, es muy interesante, es muy bacana”, afirma Hélio Mera de Assis, investigador industrial de biomasa.

Fuente: Informativo Online Ubrabio – Edición del 7 de agosto
Texto traducido del portugués


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