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12

Mar 2019

Representantes del IICA en de 18 países de la región buscan estrategias para implementar norma sanitaria que permitirá comercio seguro de semillas

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Llegar a una estrategia para implementar de forma armoniosa en América Latina y el Caribe la Norma Internacional para Medidas Fitosanitarias (NIMF) 38-reglamentación global en medidas sanitarias sobre el movimiento internacional de semillas-y así garantizar un comercio seguro y ágil de estos insumos vitales en la producción agroalimentaria, fue el eje central de un taller que albergó la Sede Central del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

El evento, realizado por la Organización Norteamericana de Protección a las Plantas (NAPPO por sus siglas en ingles), convocó en San José, Costa Rica, a cerca de 60 participantes, en su mayoría representantes de las Organizaciones Nacionales de Protección Fitosanitaria (ONPF) de 18 países, de la empresa privada en la industria de las semillas, así como de organismos regionales y de cooperación técnica.

La NIMF 38, creada bajo la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF), proporciona directrices para ayudar a las ONPF a identificar, evaluar y manejar el riesgo de plagas asociado al movimiento internacional de semillas. También, orienta en los procedimientos para establecer requisitos fitosanitarios de importación que faciliten el movimiento internacional de semillas; sobre la inspección, el muestreo y el análisis de éstas; y acerca de su certificación fitosanitaria para exportación y reexportación.

“El IICA debe promover conocimiento en gestión de riesgo, en conceptos fundamentales de la norma, regionalizarla y fortalecer las capacidades de los servicios nacionales fitosanitarios, para reducir problemas como la transmisión de patógenos o plagas a otras partes del mundo a través del comercio de semillas”, comentó Robert Ahern, líder en Sanidad Agropecuaria e Inocuidad y Calidad de Alimentos del Instituto.

Ahern agregó, además, que “la falta de armonización con esta regulación afecta el comercio de estos insumos vitales para aquellos países que producen semillas con el fin de venderlas a otras naciones donde los agricultores las necesitan para asegurarse que sus cosechas sean lo más rentables posible, por la calidad, resistencia y rendimiento de las semillas que importan”.

Y que las semillas que se mueven a escala internacional tienen numerosos usos. Se plantan para la producción de alimentos, forraje, plantas ornamentales, biocombustibles y fibra, así como para la actividad forestal y para usos farmacológicos. Asimismo, tienen usos previos a la comercialización, como la investigación, el mejoramiento y su multiplicación.

Solo en el 2016, según datos presentados durante el taller, a nivel mundial se exportaron 4.435.089 semillas que representan un valor de USD 11.378.000. Europa y Norteamérica fueron las regiones que más exportaron. En cuanto a importaciones, los números indican que durante ese mismo se registraron 4.971.946 semillas importadas, con un valor total de USD 10.954.000.

El encuentro centrado en las Américas sobre implementación de la NIMF 38: Movimiento Internacional de Semillas, tuvo una duración de tres días y estuvieron representados Canadá, Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Jamaica, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Suiza, y los Países Bajos.

Más información:

Robert Ahern, líder en Sanidad Agropecuaria e Inocuidad y Calidad de Alimentos.

robert.ahern@iica.int

Fuente:  www.iica.int


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