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10

Jun 2015

Propuestas para o aprovechamiento del potencial energético de la cáscara del coco verde

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Las ciudades del litoral son las principales consumidoras del agua de coco en Brasil. Cuando se trata de producción en larga escala, tanto del agua cuanto de los derivados (coco rallado y leche de coco), el estado de Bahia lidera las estadísticas. Pero, actualmente, el aprovechamiento de los residuos generados por el consumo del coco verde, tiene despertado la atención de aquellos que se preocupan con la preservación del medio ambiente. 

En la última semana de mayo, empresarios, investigadores y productores de coco participaron, en Embrapa Agroenergía, en Brasilia,/DF, de un “Panel de Especialistas” que tuvo como objetivo profundizar la discusión de posibles soluciones para transformar la cáscara del coco verde en energía renovable.
“En esto Panel, procuramos reunir representantes de varios segmentos de la cadena productiva del coco, desde productores del fruto, empresarios que en su negocio generan esos residuos, los que tienen interés en usarlos en la generación de energía, fabricantes de máquinas para el aprovechamiento de los mismos e investigadores de Embrapa y de universidades, explica la jefe de Transferencia de Tecnología de Embrapa Agroenergía”, Marcia Onoyama. De Embrapa, participaron representantes de las Unidades de Recursos Genéticos y biotecnología (Brasilia, DF) y Tabuleiros Costeiros (Aracaju, SE). 

También participaron profesores de la Universidad de Brasilia y de la Universidad Federal de Alagoas. Marcia explica que la realización de eso evento aconteció después del levantamiento sobre la cadena productiva del coco verde en Brasil y las actuales formas de aprovechamiento de las cáscaras. “En esta etapa del estudio, identificamos un espacio y una carencia de informaciones en relación a la viabilidad técnica y económica de utilizarse las cáscaras de coco verde para generación de energía térmica o eléctrica”, explica.
El Presidente del Sindicato Nacional de los Productores de Coco en Brasil (Sindcoco), Francisco Porto, reforzó la importancia del Panel. “Yo pienso que eso encuentro con personas de varios segmentos, con conocimiento de la producción, del comercio y de la industria y de la ciencia y tecnología, siempre trae buenas informaciones, que se traducen en resultados que serán relevantes para los agricultores. Soy completamente favorable a eso tipo de encuentro y Embrapa hace eso muy bien”, asegura Porto.
Actualmente, eso residuo ya es usado para algunas finalidades, como en la producción de fibras vegetales, substrato orgánico, mantas para uso en aplicaciones arquitectónicas y de engeñaría, etc. 

Muchas empresas usan la cáscara de coco verde como cobertura muerta de suelo en las plantaciones de coqueros. Sin embargo, el destino más preocupante es el descarte como basura urbana en basurales y aterros sanitarios, donde las cáscaras, por el grande volumen y prolongado tiempo de descomposición se transforman en pasivo ambiental. 

Existen varios problemas para reutilización da cáscara del coco verde, siendo el principal la humedad que ella contiene. Al salir de las agroindustrias o después del consumo del agua de coco, la cáscara presenta humedad entre 80 a 85%, lo que inviabiliza la utilización para quema directa. “En una termoeléctrica en los moldes de las usinas de azúcar y alcohol es aceptable una humedad entre 40 a 50%, explica la investigadora de Embrapa Agroenergía, Silvia Belém. 

Ella resalta que “además de la quema directa existen muchas posibilidades para utilización energética de eso residuo, como la producción de briquetes, de etanol de segunda generación, de biogás a partir del líquido de la prensado de la cáscara, entre otras.”
Por eso, Embrapa tiene trabajado con eso residuo buscando estudiar procesos físicos, químicos y biológicos que puedan viabilizar el aprovechamiento integral del mismo. 

El jefe general de Embrapa Agroenergía, Manoel Souza resalta que: “la visión para agregar valor a eso tipo de residuo es utilizarlo en el concepto de biorrefinería, donde a partir de una o varias fuentes de biomasa podamos tener la fabricación de productos químicos, de alimentos, raciones, biocombustibles, materiales para uso industrial o doméstico y la generación de energía”. 

La gerente de co-procesamiento de la empresa InterCement, Renata Murad explica que la cáscara de coco verde constituirse en un desafío para venir a ser usado como alternativa energética. “Nosotros estamos desarrollando el co-procesamiento, que es la utilización de residuos como fuente de energía en los hornos de cimento. 

Las biomasas están siempre en nuestro foco de análisis y el coco es una de ellas, pero estamos muy preocupados con el problema de la humedad”. Renata cuenta que la InterCement tiene fábricas que son potenciales usuarias de eso residuo. “Las unidades fabris de João Pessoa (PB), São Miguel dos Campos (AL) y Campo Formoso (BA) están próximas tanto de las envasadoras del agua como de centros consumidores de cocos. Se fuera solucionado el problema de la humedad, nosotros conseguiremos montar un proyecto interesante para traer esa biomasa para generación de energía”, refuerza.
“Es mucha cáscara producida y mucha agua en la cáscara ”, explicó el gerente de desarrollo de la Empresa Sococo, Elson Tenório. 

Actualmente, el producto de mayor volumen de la Empresa es el agua de coco. “Esperamos con paciencia que alguna alternativa sea consolidada para uso de los residuos generados. Pero no veo ninguna solución inmediata y también no veo que haga una única solución para el problema”, afirma Tenório.
El representante de la empresa EcoProducts, José Carlos Sottomaior, presentó un equipamiento que se propone a triturar y secar la cáscara de coco verde, transformándola en un polvo con humedad alrededor de 10 a 12%. 

Eso polvo puede ser compactado o briquetado para utilización posterior en hornos, calderas, etc. El equipamiento fue recientemente patentado y está con algunas unidades en inicio de operación. Además de tener una estructura pequeña, el consumo de energía eléctrica de la máquina es bajo. De acuerdo con Sottomaior, el equipamiento procesa 80 toneladas por día, lo equivale de 100 mil a 120 mil cocos. “Si esa máquina procesar eficientemente la cáscara del coco, será algo excelente. Principalmente en ciudades del litoral donde el consumo del coco verde es altísimo, podemos transformar la cáscara en producto extremamente interesante y viable económicamente”, concluye Francisco Porto, Presidente del SindCoco. 

El potencial de la cáscara de coco verde 

Segundo los datos presentados en el evento, con base en las informaciones del IBGE/2015, en el que se refiere la participación de los estados, Bahia, Sergipe, Pará, Ceará y Espírito Santo responden por 72,8% de la producción nacional de coco, con 29,4%, 12,5%, 11,2%, 10,7% y 9,0% respectivamente. En términos de representatividad regional, el Pará responde por toda la producción de la región Norte. Bahia responde por 42,0% de la producción del Nordeste, seguida por Ceará (17,9%) y Sergipe (15,3%). 

En la Región Sudeste, se destacan Espírito Santo (55,8%), Rio de Janeiro (22,3%) y Minas Gerais (13,9%).
De acuerdo con el Sindcoco, la cantidad de coco verde destinada para producción del agua de coco en 2014 fue de alrededor de 1,5 billones de frutos con generación de 2.227 mil toneladas de residuos generados. Estimase que 70% de todo residuo generado en las playas brasileñas sea constituido por cáscaras de coco verde.

Eso residuo es colectado y tratado como basura urbano y dispuesto en basureros y aterros sanitarios, lo que, además de representar costo expresivo en los gastos con limpieza pública, contribuye para potenciales emisiones de gases de efecto invernadero, como gas carbónico y metano. 

 

Fuente: Embrapa Agroenergía – www.embrapa.br/CNPAE

Texto traducido del portugués

 


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