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14

Dic 2018

Experiencias de siete países sustentarán estrategias del IICA para el aprovechamiento de la bioeconomía en América Latina y el Caribe

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 Trabajar por la sostenibilidad económica, productiva, social y ambiental del planeta exige un uso intensivo y eficiente del conocimiento para un obtener un mayor aprovechamiento de los procesos y recursos biológicos. Sólo de esta manera se podrá proveer de forma sostenible los bienes y servicios que las sociedades demandan.

Sobre estas premisas el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) se encuentra en proceso de construir políticas y estrategias para el fomento de la bioeconomía en el desarrollo productivo para América Latina y el Caribe (ALC), uno de los ejes de trabajo incluidos en la hoja de ruta institucional, conocida como Plan de Mediano Plazo (PMP) 2018-2022, de reciente aprobación.

“Hoy tenemos grandes desarrollos en ciencias biológicas, ciencias sociales, tecnología e información que permiten un mayor aprovechamiento no solo de los recursos biológicos, sino también de todos sus procesos y principios. El gran reto es cómo capitalizarlos en mayor desarrollo productivo de los territorios rurales y de las cadenas de valor”, señaló Hugo Chavarría, coordinador del Programa de Bioeconomía y Desarrollo Productivo del IICA.

La conformación de esas políticas y estrategias experimentó un importante avance con la definición de guías y análisis metodológicos que tendrán como referencia experiencias de regiones y países en el aprovechamiento de la bioeconomía: Estados Unidos, Alemania, Colombia, España, Japón, Sudáfrica y Malasia, así como la Unión Europea.

“Uno de los principales retos para la construcción de estrategias en bioeconomía en los países, territorios y cadenas tiene relación con el desconocimiento de sus potencialidades y limitaciones para un mayor aprovechamiento de los recursos y procesos biológicos en el desarrollo productivo, así como de los requerimientos técnicos-institucionales que deben construir y, sobre todo, cómo pueden hacerse”, agregó Chavarría.

La bioeconomía como concepto es reciente. Sin embargo, algunos países e instituciones, han venido transitando por la senda de la bioeconomía desde hace varios años.

De acuerdo al experto del IICA, no todos los países de ALC podrán utilizar y aprovechar la bioeconomía de la misma manera.

Mientras en algunos casos el aprovechamiento se realizará a partir de modelos productivos-comerciales con alta utilización de tecnología (como la utilización de organismos genéticamente modificados combinada con cero labranza y uso de TICs), en otros podría estar basado en prácticas agronómicas que incrementan la eficiencia ambiental a la vez que incrementan la productividad (como el manejo de suelos o agricultura de precisión).

Otras opciones para un uso más intensivo y sostenible de los recursos biológicos en el desarrollo productivo podrían ser las valoraciones que realizan los mercados de las iniciativas positivas generadas por los actores (como los pagos de servicios ambientales, créditos de carbono o ecoturismo), el incremento de la eficiencia de las cadenas al reducir las pérdidas o aprovechar de manera rentable los residuos o desperdicios, o en el uso de la biomasa agrícola para la elaboración de bioenergías (etanol, biodiésel, biogás, etc.) o bioquímicos (jabones, cosméticos, bioplásticos, etc.).

Esas opciones, además de permitir encadenamientos con nuevas cadenas de mayor valor, contribuirían al cambio de la matriz energética y consecuentemente a la descarbonización.

El producto estandarte del recién creado Programa de Bioeconomía y Desarrollo Productivo del IICA consistirá en una “Guía metodológica para la construcción de hojas de ruta para el aprovechamiento inclusivo de oportunidades comerciales de la bioeconomía en territorios y cadenas de valor”.

“La aplicación de esta herramienta permitiría identificar las limitaciones y potencialidades de los países, territorios y/o cadenas de valor para aprovechar la bioeconomía en el desarrollo productivo, para posteriormente construir con los actores, acompañarlos con las respuestas necesarias para potenciar su aprovechamiento, poniendo especial énfasis en la agricultura familiar, las juventudes y el género”, concluyó Chavarría.

Utilizando como insumos las recomendaciones de la guía sobre cómo aprovechar cada uno de los senderos de la bioeconomía, y además cómo solventar las brechas identificadas, el Programa apoyará la construcción de marcos de políticas – normativas y de estrategias inclusivas para incrementar la densidad económica de los territorios y el fomento de las cadenas de valor.

La construcción de este producto ya comenzó y el primer prototipo estará finalizado a mediados del 2019.

Fuente: www.iica.int


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