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11

Abr 2019

Con oferta abundante de biomasas sostenible, biocombustibles de aviación precisan decolar en Brasil

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El Brasil cuenta con condiciones privilegiadas para establecer una cadena de biocombustibles para aviación y contribuir significativamente para la descarbonización del sector. Además de su tradición como uno de los mayores productores globales de combustibles renovables como biodiesel y etanol, el país cuenta con una rica biodiversidad capaz de fornecer materias-primas sin concurrir con la producción de alimentos o provocar deforestación.

Los desafíos económicos y logísticos para la producción de bioqueroseno (lo equivalente renovable al queroseno de aviación) fueron presentados por el director de Biocombustibles para Aviación de la Ubrabio, Pedro Scorza, en el Workshop sobre BioQAV y Diesel Verde promovido en la Unicamp en el Miércoles (10/04).

Scorza presentó datos de Empresa de Investigación Energética (EPE), mostrando que, solo en Brasil, el consumo de queroseno debe crecer 2,8% al año, saltando de cerca de 7,1 billones de litros en 2018 para 9,2 billones de litros en 2028. Entretanto, ya a partir de 2020, el sector aéreo internacional precisa tener crecimiento neutro de carbono, o sea, no podrá aumentar sus emisiones, lo que representará un grande desafío.

Es en esto contexto que el Brasil entra para desempeñar un papel fundamental, explica el director de la Ubrabio, con una industria capaz de fornecer un combustible más limpio para ser utilizado en misturas con el queroseno fósil.

“Para eso, precisamos resolver algunos problemas logísticos, distribución y de precio. También una estructura tributaria equivalente a del biodiesel y etanol debe ser considerada, mejorando la competitividad con el queroseno fósil. Un ejemplo es que las biomasas con costo más accesible están concentradas en regiones menos densas y distantes de los grandes mercados, en cuanto los grandes mercados consumidores están concentrados próximos al litoral”, puntúa. “El ideal es que la biomasa este próxima a la biorrefinería, que, por su vez, debe estar próxima a los aeropuertos”, explica Scorza.

Aún en fase de discusión y estructuración, la Plataforma Brasileña de Bioqueroseno adopta esta cuestión como una de sus premisas, indicando diferentes biomasas para cada región brasileña, respectando la biodiversidad y las especificidades locales.

“En Minas Gerais, por ejemplo, la Plataforma Mineira tiene como materia-prima la macaúba (Acrocomia aculeate), que además de ser una palmera nativa, ayuda en la recuperación de áreas degradadas y está siendo utilizada para la revitalización del Río São Francisco”, explica.

Aceite de soya

Mayor exportador de soya en granos del mundo, el Brasil puede encontrar en la producción de biocombustibles una oportunidad para expandir la industrialización interna y aumentar la oferta de proteínas — ya que 80% de la soya industrializada vira residuo [sepa más aquí].

Hoy, el aceite de soya es la principal materia-prima para el biodiesel y puede también ser utilizada en la producción de bioqueroseno.

“La cosecha 2017/2018 de soya de Brasil atingió el récord de 120 millones de toneladas. De eso total, apenas 43 millones de toneladas recibió agregación de valor internamente. La mayor parte – 84 millones de toneladas – fue exportada en granos. Eso muestra que aún tenemos mucho espacio para crecer y con sostenibilidad”, concluye el director de la Ubrabio.

Fuente: Informativo Online Ubrabio – Edición del 11 de abril
Texto traducido del portugués


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