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08

Ago 2019

Cambio climático amenaza producción de alimentos, alerta ONU

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La población de la tierra está creciendo y, con ella, el consumo. Esa tendencia solo aumentará en un futuro próximo, pero los recursos del planeta son limitados – y el suelo no es una excepción.

Un informe del Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos (IPCC) publicado en esto jueves (8) focaliza la conexión entre el uso de la tierra y sus efectos sobre el cambio climático.

El documento destaca como, en una especie de círculo vicioso, suelos y forestas enfermas agravan los cambios climáticos, que, por su vez, causan impactos negativos en la salud de las forestas y del suelo.

Las conclusiones del IPCC son resultado de dos años de trabajo de 103 peritos de 52 países, que participaron voluntariamente del estudio. Antes de su lanzamiento, el informe fue discutido con los gobiernos en el inicio de agosto en Ginebra, en Suiza, y aprobado por consenso por todos los países que participan del IPCC.

Acuerdo de Paris

El informe apunta que, se el calentamiento global ultrapasar el límite de 2º Celsius establecido por el Acuerdo de Paris, probablemente las tierras fértiles se transformaran en desiertos, las infraestructuras van se desmoronar con el deshielo del permafrost y la seca y los fenómenos meteorológicos extremos colocaran en riesgo el sistema alimentar.

Es un cuadro sombrío, pero los autores del IPCC enfatizan que las recomendaciones del informe podrían ayudar los gobiernos a prevenir los peores daños, reduciendo la presión sobre la tierra y tornando los sistemas alimentares más sostenibles, en cuanto atienden a las necesidades de una población creciente.

“Mi esperanza es que esto informe tenga algún impacto sobre como consideramos la tierra en el contexto de los cambios climáticos y sobre las políticas que promoverán la gestión sostenible de la tierra y sistemas alimentares sostenibles”, afirmó Alisher Mirzabaev, coautor del informe del IPCC.

Suelos y forestas

Los suelos y las forestas son aliados perfectos contra las alteraciones climáticas. Ellos actúan como sumideros de carbono, reservatorios naturales que impiden que el CO2 llegue a la atmosfera.

Como apunta Barron Joseph Orr, científico jefe de la Convención de las Naciones Unidas de Combate a la Desertificación, la gestión insostenible los transforma en el opuesto: en grandes contribuyentes para los cambios climáticos.

Del área terrestre del mundo que no es cubierta por hielo, cerca de 70% ya están siendo usados para la producción de alimentos, textiles y combustibles.

Los ecosistemas como las praderas son fundamentales para un clima estable, aunque sean muchas veces ignorados.

Estas vastas áreas, que en grande parte son desproveídas de árboles y arbustos, actúan como grandes sumideros de carbono. Ellas también permiten que el ganado paste sin que sea realizado el corte de árboles. La tendencia de usar esas tierras para labranza significa una mayor liberación de CO2 para la atmosfera.

“En cuanto es dada mucha atención a las forestas, sabanas y praderas son un paisaje que debemos abordar urgentemente”, afirmó João Campari, líder global para la práctica de alimentos de la WWF Internacional. “Más de 50% de la conversión para la producción fructífera ocurren en praderas y sabanas.”

Las turberas, por ejemplo, tipo de área húmeda que cobre apenas 3% de la superficie terrestre, son otro importante sumidero de carbono, pero constituyen hasta 5% de las emisiones globales anuales de CO2. Cerca de 15% de las turberas conocidas ya están destruidas o degradadas.

Fuente: Informativo Online Ubrabio – Edición del u de agosto
Texto traducido del portugués


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