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14

Ago 2018

Bioenergía despunta como fuente de energía atrayente para la América Latina

Publicado por

Juntamente con otras fuentes de energía renovable, como la eólica, la solar y la hidroeléctrica, la bioenergía será una de las soluciones que países de la América Latina y de África podrán adoptar para tornar sus matrices energéticas más limpias y mitigar los impactos de los cambios climáticos globales.

La evaluación es de un grupo de investigadores autores del informe Bioenergia e Sustentabilidade: América Latina e África, lanzado en el último día 09/08, durante el Workshop BIOEN-FAPESP RenovaBio: Ciencia para la Sostenibilidad y Competitividad de la Bioenergía, en la sede de la FAPESP.

El informe contó con la contribución de 154 investigadores de 31 países, miembros del Comité Científico para Problemas del Ambiente (Scope, en la sigla en inglés), agencia intergubernamental asociada a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

El trabajo fue coordinado por integrantes de los programas FAPESP de Investigación en Bioenergía (BIOEN), de Investigaciones en Caracterización, Conservación, Restauración y Uso Sostenible de la Biodiversidad (BIOTA) y de Investigación sobre Cambios Climáticos Globales (PFPMCG).

“Todas las energías renovables, como la hidroeléctrica, la solar y la eólica, tendrán papeles fundamentales para fornecer electricidad y substituir combustibles fósiles en la matriz energética brasileña y de otros países de América Latina y África”, contó Glaucia Mendes Souza, profesora del Instituto de Química de la Universidad de São Paulo (IB-USP) y miembro de la coordinación del BIOEN.

“Pero la bioenergía es una opción especialmente interesante, una vez que puede fornecer combustibles que se encajan en la infraestructura actual, usando recursos propios de los países de esas regiones”, explicó.

Una de las ventajas de la bioenergía en relación a las otras energías renovables es que la biomasa puede ser almacenada para producir energía continua en vez de intermitente, lo que facilita el uso y la integración en redes eléctricas no confiables. Además, la bioenergía puede ser implantada en escala en la América Latina y fornecer seguridad energética en el sector de transporte en un corto período de tiempo, segundo el informe.

“En un momento de transición energética por lo cual el mundo pasa hoy, en que se tiene buscado alternativas de fuentes de energías renovables y sostenibles, que posibiliten disminuir las emisiones de carbono, es preciso adoptar soluciones más fáciles de ser implementadas. Y la bioenergía es una de ellas”, contó Souza.

En Brasil, la sustitución de 36% de la gasolina por etanol de caña en las últimas cuatro décadas mostró la rapidez con que la transición para las renovables puede ser hecha. Actualmente, la caña-de-azúcar contribuye con 17% de la matriz energética del país y 25% de las necesidades de gasolina. Además, eso puede ser expandido significativamente.

La producción brasileña de etanol hasta 2045 podrá dislocar hasta 13,7% del consumo de petróleo bruto y 5,6% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del mundo en relación a 2014. Eso podría ser alcanzado sin el uso de áreas de preservación de forestas o tierras necesarias para sistemas de producción de alimentos en el país, segundo el informe.

“Es posible combinar la preservación y recuperación forestal y la producción de materia-prima para la bioenergía. Las forestas almacenan 18 veces más carbono que la caña-de-azúcar y la combinación de ambos, más los aumentos esperados en la productividad debido a la mejora de la tecnología, probablemente mantendría la producción de etanol juntamente con los beneficios del uso sostenible de la biodiversidad”, destaca el documento.

La alta densidad de energía del etanol (cerca de 70% de gasolina) también resalta el potencial del biocombustible para ser usado en el transporte y ayudar a garantizar una transición rápida para una matriz de energía renovable juntamente con la energía solar y la eólica, aún sujetas a desarrollar debido a la falta de eficiencia, ponderan los autores del informe.

Líder en la producción científica de bioenergía

“La bioenergía será una parte de la solución que el mundo adoptará para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que necesitará de una combinación de muchas maneras de generar energía, adecuadas a cada región”, explicó en el workshop, Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP.

“Existen lugares en que será posible plantar caña-de-azúcar, como en Brasil, en África y en el Caribe. Y otros que tendrán que generar energía nuclear, fotovoltaica o eólica. No habrá una solución única”, contó.

De acuerdo con datos presentados por Brito Cruz, todos los escenarios sobre el futuro de la energía en el mundo, elaborados por entidades como la Agencia Internacional de Energía (IEA, en la sigla en inglés), prevén el aumento del uso de biocombustibles, especialmente en transporte.

La entidad estima que, en 2075, 35% de los vehículos híbridos – con un motor de combustión interna y otro eléctrico, por ejemplo – utilizarán biocombustibles.

“Existe una visión de que los carros puramente eléctricos serán a opción para reducir las emisiones de carbono. Pero no se lleva en cuenta de que los carros puramente eléctricos tendrán que ser cargados, y la electricidad para abastecerlos tendrá que ser producida de alguna manera”, digo José Goldemberg, presidente de la FAPESP.

Segundo Goldemberg, en los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) cerca de 90% de la electricidad es producida a partir de carbono. Y, además de Brasil, solamente existen otros cuatros países en el mundo – Nova Zelandia, Noruega, Suecia e Islandia – adonde más de 40% de la energía primaria que utilizan es proveniente de fuentes renovables, destacó Brito Cruz.

“Eso es decurrente de todo un esfuerzo de investigación y desarrollo en bioenergía hecho en el país en las últimas décadas”, resaltó Brito Cruz.

El Brasil hoy – y especialmente el Estado de São Paulo – lidera la producción científica sobre bioenergía, particularmente relacionada a la caña-de-azúcar. Los investigadores brasileños, vinculados en grande parte la universidades e instituciones de investigación en el Estado de São Paulo, publican cerca de 120 artículos por año relacionados a la bioenergía, destacó Brito Cruz.

“Eso es resultado de investimento en investigación en esa área”, avalió. “La FAPESP financia millares de proyectos relacionados a la bioenergía e ya invirtió R$ 150 millones en el Programa BIOEN, que actualmente tiene 80 proyectos de investigación en andamiento y moviliza más de 300 científicos, de los cuales 229 son de São Paulo, 33 de otros estados y 52 del exterior”, enumeró.

El informe Sustainable Bioenergy: Latin America and Africa puede ser accedido aqui.

Fuente: Informe Online Ubrabio

Texto traducido del portugués



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