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16

Jul 2014

Biodiesel estimula investigaciones con oleaginosas

Publicado por

“Una vitoria para Brasil” es como la Ubrabio – Unión Brasileña de Biodiesel y Bioqueroseno está considerando el aumento de 5% para 6% en la mezcla de biodiesel al diesel. Aguardado hace cuatro años por el sector, el nuevo porcentual fue anunciado en el final de mayo y entró en vigor en 1º de julio. 

Está previsto más un aumento en noviembre, cuando el combustible de vehículos pesados pasará a contener 7% de biodiesel.

De acuerdo con el Ministerio de las Minas y Energía, cada punto porcentual de biodiesel en la mezcla permite que Brasil deje de importar alrededor de 600 millones de litros de aceite diesel por año. Otros beneficios bastante divulgados por el sector son a generación de empleos y renta para agricultores familiares, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y el procesamiento de mayor volumen de soya en el País. 


Una vertiente menos conocida d3l biodiesel, aunque, es el estímulo a la investigación. “Desde la implementación del programa de biodiesel, hubo todo un incentivo a la investigación con oleaginosas tradicionales – soya, girasol, algodón –, bien como a las especies potenciales – piñón manso, macaúba (Acrocomia aculeata), dendê (Elaeis guineensis)”, explicó el investigador de Embrapa Agroenergía, Bruno Galvêas Laviola. 

Eso centro de investigación, localizado en Brasilia/DF, lidera dos grandes proyectos de investigación financiados por la Agencia Brasileña de Innovación (Finep), del Ministerio de la Ciencia, Tecnología e Innovación, que tienen como principal justificativa el desarrollo de tecnología para cultivo y procesamiento de materias primas oleaginosas para la producción de biodiesel. Es el caso de los proyectos “Investigación, desarrollo e innovación (ID&I) en piñón manso (Jatropha curcas L.) para la producción de biodiesel” e “Investigación, desarrollo e innovación (ID&I) en palmáceas para la producción de aceite y aprovechamiento económico de coproductos y residuos”. 

En esto último, están siendo estudiadas cuatro especies nativas: macaúba, babaçu (Attalea ssp), inajá (Maximiliana maripa)y tucumã (Astrocaryum aculeatum).

El biodiesel despertó, por esas especies, interés comercial que hasta entonces era inexistente o muy bajo. Además, abrió camino para el procesamiento de aceite no comestibles, a ejemplo del piñón manso. “Esas especies solamente están siendo estudiadas porque existe demanda generada por la producción de biodiesel”, resalta Laviola. Son especies poco exploradas, en la mayoría de los casos de forma apenas extractivista. 


Las investigaciones son necesarias para desenvolver cultivares y establecer sistemas de producción eficientes en escala comercial.

Otra planta sobre la cual la expectativa de uso del aceite en la industria de biodiesel impulsó la investigación es el dendê. Para el aceite de esa palmera, ya existe mercado, que en Brasil es atendido parcialmente por importaciones. Existe una variedad comercial y sistema de producción, pero aún son necesarios estudios para desarrollar el pleno potencial de la cultura. 


El biodiesel generó un nuevo salto de investimentos en investigación.

También fueron impulsados los estudios con los coproductos y residuos generados por la extracción del aceite de varias especies. La torta del piñón manso es un desafío porque es tóxica y precisa de un sistema muy eficiente de destoxificación para ser usada como ración – principal mercado para afrecho de oleaginosas. Ya las diferentes partes del fruto de la macaúba pueden ser usadas en la alimentación humana o animal, bien como en la producción de cosméticos y carbón activado. 


Eso depende, aunque, del desarrollo de tecnologías eficientes de cosecha y procesamiento de los frutos.

Esos aspectos están en estudio en Embrapa y en otros centros de investigación y universidades brasileñas, ya con algunos resultados promisores. La expectativa es que, con más oleaginosas en el mercado, nuevas opciones de concentrados proteicos favorezcan la producción animal. Las tortas también pueden ser aprovechadas en el propio campo, como fertilizantes orgánicos. 


Existen también estudios para identificar compuestos de importancia comercial en los coproductos y residuos de la cadena del biodiesel. “Cuanto mayor diversidad de oleaginosas, más moléculas y compuestos de interés podemos encontrar”, explica la investigadora Simone Mendonça, de Embrapa Agroenergía. En la Unidad, ella trabaja con el aprovechamiento de residuos de algodón, dendê, crambe (abyssinica Hochst), piñón manso y microalgas. 

 Tanto ella cuanto el colega Bruno Laviola concuerdan que el aumento de la mezcla es importante para impulsar al sector productivo e incentivar las investigaciones. La expectativa de llegar a 20% de adición de biodiesel al aceite diesel, adicionada a otros biocombustibles surgiendo en el mercado, estimula la búsqueda de nuevas fuentes de aceite. Las investigaciones, por su vez, generan resultados que benefician no solo la industria de biodiesel y de raciones animales, pero también otras áreas, como la oleoquímica.

En cuanto el aceite de soya aún responde por más de 70% del volumen de materias primas empleadas en la producción de biodiesel, el aumento de la mezcla favorece el procesamiento de mayor parcela de grano en territorio nacional. “Eso agrega valor a la cadena productiva, que es lo que precisamos en Brasil”, opina el investigador Rossano Gambetta, también de Embrapa Agroenergía. 


 

 Fonte: Embrapa Agroenergía – www.embrapa.br/Agroenergia 

 Texto traducido del portugués

 


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