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Ene 2019

Visión Diagnóstica de la Amazonía, la cuestión geopolítica

Publicado por

Maynard Marques de Santa Rosa, Secretario especial de Asuntos Estratégico
de na Presidencia de la República, Brasil

La Amazonía concentra más de la mitad del territorio brasileño y es la décima frontera demográfica y biológica del Planeta. La región es la mayor provincia mineral e hídrica, con 20% del agua potable de la tierra, lo que representa un enorme potencial estratégico. Sin embargo, su contribución para el PIB nacional no llega a 6%. El bioma amazónico es una esfinge de la ciencia, que necesita ser desvendado antes de explorado, para evitar posibles prácticas predatorias, alertó Djalma Batista, primero presidente del Instituto Nacional de Investigación de la Amazonía (Inpa).  Sin embargo, el riesgo geopolítico transciende el argumento ecológico. La precisión ambientalista e indigenista, patrocinada de fuera, pone en jeque la soberanía nacional restringiendo la libertad de acción del gobierno.

El enigma científico se convirtió en dilema político: ¿preservar el territorio in natura, privando la población nativa de sus recursos naturales, o explorarlos para el bien común, con riesgos de desequilibrar los ecosistemas?    La propuesta que parece más realista sugiere la exploración autosostenible.

La comunidad local no desarrolló una visión de unidad integrada.  La interacción comercial entre los entes federativos de la región es incipiente. La matriz económica es subdesarrollada.  La base productiva aún se presenta en el extractivismo y en los subsidios federales.  El balance fiscal de todos los estados amazónicos es deficitario se omitida la pardela de las transferencias obligatorias de la Unión. La infra-estructura de energía, transporte y telecomunicaciones es deficiente e cara, a ejemplo del costo del frete. En cuanto el transporte de un conteiner de 20 pies entre Shanghái y Santos es de U$ 750, el mismo transporte entre Manaos y Santos queda en U$ 1,229.

El modelo de Zona Franca de Manaos está agotado como vector de desarrollo. Concebido para abarcar la Amazonía Occidental, generó en la región metropolitana una fuerza centrípeta de las actividades económicas que restringe los beneficios a la capital.  Además, la contribución del Amazonas al PIB regional viene siendo reducida a cada año. El mayor problema político de la Amazonía es su vacío poblacional, hablaba el profesor Armando Mendes. Es que sin población no existe presencia del Estado.  En la Calha Norte, que se mantuvo preservada después del ciclo del caucho, el vacío entre Roraima y Amapá constituye un desafío geopolítico.

Actualmente, 26,1% del bioma Amazonía pertenece a unidades de conservación, que son inelegibles a la actividad económicas, en un área de 1.094.094 Km2.  Reservas ambientales e Indígenas, definidas en gabinetes, sin discusión pública, tienen limitado las oportunidades de emprendimientos. El zoneamiento de las áreas a ser preservadas sería más legítimo se confiado a los científicos locales, con criterios técnicos y no a burócratas engajados. La Embrapa es el órgano calificado para indicar “lo que”, “donde” y “como sembrar” en las nuevas fronteras agrícolas. El misterio de la Hileia, su hidrografía singular, la foresta tropical y los habitantes exóticos tienen alimentado leyendas y mitos en todos los tiempos, desde el descubrimiento. Actualmente, el fascino de eso Eldorado viene sirviendo de apelo subyacentes para muchas campañas de preservación.

Las presiones externas imperceptibles al grande público son replicadas internamente en una legislación draconiana, que impone al mapa de la Hileia una especie de área de exclusión económica. Intereses ocultos patrocinan 100 mil ONGs, que operan en el área sin cualquier control gubernamental, muchas financiadas por agencias internacionales.  Con eso, la riqueza regional es retenida a la actividad productiva, y la legislación sofoca el agronegocio, estimulando la migración rural y la “favelización” de las ciudades.

El agrónomo Kingo Oyama mostró que una política agrícola es más importante para la solución de los problemas ambientales que la propia política ambiental. La domesticación de especies como castaña, azaí (Euterpe oleracea), tucumã (Astrocaryum aculeatum) y el pau rosa (Aniba rosaeodora), que son extremadamente demandados por el mercado, puede multiplicar la oferta de productos nativos. Y existe condiciones favorables a una revolución en la producción de pescado.

Desafortunadamente, hace más de tres décadas, falta un plan efectivo de desarrollo regional.  El descaso es evidente en las condiciones de la BR 329, abandonada durante 25 años pela administración federal, con la omisión de las autoridades del Amazonas y de Rondonia.  En la carretera transamazónica, el trecho a Oeste de Itaituba permanece en estado original.  Esa última carretera fue injustamente nombrada de predadora por los medios de comunicación engajados, omitiendo el facto de tener sido proyectada, criteriosamente sobre la banda de transición entre los ecosistemas del cerrado y de la selva amazónica, para prevenir la devastación. Es necesario que se retiren las amarras artificiales de una legislación restrictiva, para permitir el aprovechamiento del potencial existente por el espíritu empresarial privado, y que fomenten las bases de un mercado regional, para tornar autónoma la economía rural.

Fuente:  Periódico Correio Braziliense – Edición de viernes, 25 de enero de 2019
Fuente: www.iica.int


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