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08

Ago 2019

Sostenibilidad

Publicado por

Roberto Rodrigues, Ex-Ministro de la Agricultura y Coordinador del
Centro de Agronegocio de la Fundación Getulio Vargas

Consumidores del mundo todo quieren saber cómo el alimento fue producido.
mucho más de lo que se imagina, sostenibilidad en la producción de alimentos va tornándose un factor determinante de competitividad. Consumidores del mundo todo quieren saber cómo el alimento fue producido, cuales tecnologías, insumos o mano de obra fueron utilizados en el campo, que proceso industrial fue aplicado, como fue hecha la distribución. Temas como la rastreabilidad y la certificación están ganando espacio en las redes agroindustriales.

Hace sentido: lo que se busca es la garantía de la salud humana compatibilizando los factores de producción con la preservación de los recursos naturales para las generaciones futuras.

Y es muyo importante que la verdad sea siempre publicada, de forma que intereses comerciales menores no triunfen sobre ella.

Existen ciertos asuntos sobre la producción rural brasileña que volta y media surgen en el noticiario, y uno de ellos es la información de que somos el país que más usa defensivos agrícolas. Pero ahora esto debe cair ser olvidado, porque la FAO, organismo de Agricultura y Alimentación de las Naciones Unidas, publicó ranking mostrando que el Brasil es el 44° país en el uso de estos insumos por hectárea cultivado, atrás de Holanda, Bélgica, Italia, Irlanda, Portugal y Suiza, entre otros países europeos, sin hablar en los americanos y asiáticos. Los números, relativos al año de 2016, constan del Sistema Faostat, banco de datos de la FAO que fornece estadísticas de 245 países desde 1961. Y no podemos olvidar que somos un país tropical que hace dos y hasta tres cosechas por año, lo que exige el uso de defensivos hasta en el inverno, porque no existe quiebra en los ciclos de reproducción de plagas y enfermedades que afectan las siembras, en cuanto en las regiones de clima temperado las plagas son inactivadas en el frio.

Pero existen otros puntos sobre el suceso del agro nacional en el quesito sostenibilidad.

Se Sabe que en 2009, en la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambios Climáticos (COP15) realizada en Copenhague, el Brasil asumió el compromiso de reducir de 36,1% a 38,9% sus emisiones de gases de efecto invernadero proyectadas para 2020. Según el gobierno, esas emisiones tendían a ser de 2,7 billones de toneladas de CO2 equivalente en el año. Siendo así, nuestro país se comprometió a cortar hasta 2020 a cantidad de 975 millones a 1,059 billón de toneladas! Eso intervalo inferior y superior para las emisiones es función de posibilidad de 2 escenarios de crecimiento económico, uno más pesimista y otro más optimista. Hasta el momento fue el pesimista que se concretizó.

Pues bien. La agropecuaria quedó entonces con la responsabilidad de reducir sus emisiones entre 133,9 millones y 162,9 millones de toneladas de CO2 equivalente, a través de la llamada Agricultura de Bajo Carbono – Plan ABC, establecido por el Ministerio de la Agricultura. Son programas ya largamente utilizados, como la Integración Agrcultura-Pecuaria-Foresta, el Sistema de Siembra Directa, la Recuperación de Pastos Degradados, la Siembra de Forestas, la Fijación Biológica de Nitrógeno al suelo y el Tratamiento de Desechos Animales, entre otros. Para monitorear esas cuestiones todas, fue creada en el Ministerio de la Agricultura y en Embrapa la Plataforma ABC, que realizó estimativas sobre la expansión del Plan, cruzando diversas fuentes de información, un trabajo bastante complexo. A partir de esas fuentes, la Plataforma estimó que la agropecuaria fue capaz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, hasta diciembre de 2018, en 100,21 millones de toneladas de CO2 equivalente, esto es, ya tendría cumplido 75% de la meta a alcanzar en 2020, considerando hipótesis conservadoras en las estimativas. Bajo hipótesis más pragmáticas, la reducción de las emisiones llega a 115% sobre el compromiso de Copenhague. En resumen, nuestro sector está haciendo un trabajo extraordinario y, mismo en el peor escenario, cumpliremos en más 2 años las metas asumidas.

Y eso sin llevar en consideración otras variables, como, por ejemplo, la reducción de emisiones de CO2 equivalente conseguido por el etanol de caña, que emite apenas 11% de las emisiones de la gasolina.

Y, para coronar esos éxitos todos, en la semana pasada el brasileño Guilherme Costa fue re-electo por aclamación para la presidencia del Codex Alimentarius, programa conjunto de la FAO y de la OMS creado en 1963 para establecer normas internacionales en el área de alimentos. Ora, el mundo no lo elegiría se su país de origen no estuviese haciendo la lección de casa tan exitosamente.

Fuente: https://febrapdp.org.br/noticias/708/sustentabilidade
Texto traducido del portugués


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