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22

Oct 2018

Para más allá de alimento

Publicado por

 Por Cleber Oliveira Soares, director ejecutivo de Innovación e Tecnología de Embrapa

Acceso al alimento y el agua, oportunidades de generar renta, estar incluido socialmente y vivir en un ambiente saludable y pacífico son condiciones que confieren dignidad y calidad de vida a las personas. En lo en tanto, el crecimiento de la población mundial y los recursos naturales limitados imponen desafíos para las naciones en la garantía de derechos fundamentales como esos. En eso escenario, Brasil deberá posicionarse con protagonismo en el abastecimiento de alimentos con sostenibilidad.

Pocos lugares en el mundo conjugan condiciones de clima, disponibilidad de tierra y un sector agrícola emprendedor, que permitan incrementar aún más la producción de alimentos, como nuestro país. Y, el mejor, sin necesidad de aumentar el área de siembra. Además de exportar productos agrícolas para más de 150 países, ya influenciamos la dieta de muchas naciones. Por ejemplo, a cada diez bifes exportados en el mundo, tres son provenientes de Brasil, sin contar los vasos de juco de naranja, la carne de pollo, etc.

Es preciso resaltar que nuestra agropecuaria es considerada la más sostenible del planeta, y Brasil debe consolidar su reputación de grande productor de alimentos dentro de los padrones y conceptos de sostenibilidad. Es posible transformar esa vocación en símbolo internacional, como una marca de un país que cuenta con tecnología, innova, produce con calidad, y es capaz de atender a las demandas de los mercados más exigentes con competencia y competitividad.

Al llegar a los 45 años, Embrapa está preparada para continuar contribuyendo con el país en esa trayectoria y para protagonizar el futuro del papel del alimento para la humanidad. El Brasil tiene adherido a las agendas internacionales integradoras, a ejemplo de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de las Naciones Unidas. Con 169 metas a ser atingidas hasta 2030, los ODS proponen acciones globales para erradicación de la pobreza, seguridad alimentaria, agricultura, salud, educación, igualdad de género, reducción de las desigualdades, energía, agua y saneamiento, padrones sostenibles de producción y de consumo, cambio del clima, entre otras.

La agropecuaria, en la condición de generadora de alimentos, salud, renta, servicios ambientales y, por qué no decir, paz, trabaja en harmonía con los ODS. Asociamos nuestra estrategias a esa agenda en un ejercicio que permitió a nosotros destacar las contribuciones de la Empresa, sostenidas por aliados, para la promoción de la mejora de la calidad de vida de las personas, para el aumento de la resiliencia planetaria a las acciones antrópicas, y para la promoción de la prosperidad.

Conectados a los ODS, una serie de señales y tendencias globales y nacionales fueron captados por el Sistema de Inteligencia Estratégica de Embrapa, el Agropensa, que coordinó un estudio y sintetizó siete megatendencias para la agricultura brasileña en el horizonte 2030: cambios socioeconómicos y espaciales en la agricultura; intensificación y sostenibilidad de los sistemas de producción agrícolas; cambios del clima; riesgos en la agricultura; agregación de valor en las cadenas productivas agrícolas; protagonismo de los consumidores; y convergencia tecnológica y de conocimientos en la agricultura.

En eso contexto, sistemas de producción más resilientes y sostenibles – en los aspectos social, económico y ambiental – deben ser priorizados, como la integración agricultura-pecuaria-foresta, la agricultura orgánica y la siembra directa. Habrá mayor utilización de procesos tales como la fijación biológica de nitrógeno, uso de insumos biológicos, controle biológico de plagas y enfermedades, reciclaje de residuos, producción protegida, entre otros.

Existen señales claros de que la intensificación productiva sostenible es el énfasis a ser dada a la  producción de alimentos, fibra y agroenergía. El surgimiento de espacios rurales multifuncionales, con la integración de actividades económicas no agrícolas, como turismo y gastronomía, tiende a crecer. Y cada vez más serán utilizados indicadores, métodos y protocolos de certificación de sistemas sostenibles. La denominación de origen es uno tipo de certificación que debe ser impulsada, como ya es hecho con los vinos en el Rio Grande del Sur. Podemos ofrecer inúmeros productos de origen territorial, como hacen os europeos. Tenemos, por ejemplo, la carne de sol, el arroz rojo, y la pecuaria del Pantanal y otros tantos a explorar y desarrollar.

Producimos volumen, pero precisamos agregar valor a nuestros productos. Es fundamental construir confianza, a partir de una interacción sólida con el mundo, buscando oportunidades en las tendencias de los mercados. Somos el mayor productor y exportador mundial de café in natura, pero es necesario tornar a nosotros los mayores productores y exportadores de café torrado, molido, en cápsulas entre otras posibilidades. Posemos apenas 53 productos con certificación de indicación de procedencia, pero con potencial de incrementar eso número.

Alcanzamos índices máximos de productividad que solamente serán superados con la transformación digital en los espacios rurales. Y el campo tiene exigido profesionales cada vez más preparados para actuar en eso nuevo escenario. La convergencia de las geotecnologías, como el uso de GPS, Vants, sistemas de información, con la agricultura de precisión, que lanza mano de la robótica, de la automación, de la inteligencia artificial, hasta los gemelos digitales, proporcionaron nuevas bases de eficiencia y sostenibilidad en la producción agrícola.

La creciente economía digital y colaborativa pasa por una mayor sinergia entre poder público, ciencia agrícola, sector productivo, y consumidores, con un protagonismo cada vez mayor des esto último. El consumidor está más exigente, además de precio justo y sanidad de los productos, ello requiere que el proceso de producción acontezca en parámetros de inclusión social, de baja emisión de gases de efecto invernadero, con bien estar animal, por ejemplo, dentro de una nueva visión de consumo.

La revolución agrícola del Brasil se dio sostenida en ciencia, tecnología e innovación tropical. Salimos de la revolución verde para los sistemas integrados, y migraremos para la agricultura de base biológica. Dejamos de importar alimentos, pasamos a abastecer parte del mundo y estamos influenciando hábitos de consumo. Pero, para más allá del alimento, del nutriente, del pan de cada día, y de la paz, estamos contribuyendo con nuevos parámetros de humanidad.

 Fuente: www.embrapa
 Texto traducido del portugués


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