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03

Sep 2018

La transformación digital impulsa el futuro sostenible de la agricultura

Publicado por

 

 

Edson Bolfe, investigador de Embrapa

La conjunción de condiciones del suelo, clima, relevo, ciencia, tecnología, políticas públicas y competencia de los agricultores tornó el Brasil uno de los líderes mundiales en la producción y exportación agrícola. Eso sector representa, aproximadamente, 25% del Producto Interno Bruto (PIB) y 50% de las exportaciones. Significa que a cada R$ 4 que circulan en el país, R$ 1 es agrícola. Y, de cada US$ 2 que alimentan nuestra economía por la exportación, US$ 1 tiene origen en chácaras, sitios, haciendas y estancias brasileñas.

Proyecciones recientes del Ministerio de la Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (Mapa)¹ indican que la producción de granos podrá pasar del actual nivel de 230 millones de toneladas pudiendo llegar entre 300 y 350 millones de toneladas en la cosecha de 2027/2028. Cuanto a la producción de carnes (pollo, porcina y bovina), proyecciones indican que pasaremos de los actuales 27 millones para 34 millones de toneladas hasta el final de la próxima década. Existe, también, creciente demanda por frutas, que ocupan cada vez más una posición de destaque en el mercado nacional e internacional.

La modernización de la agricultura brasileña y su eficiencia productiva forman el soporte para eso desempeño. Las cosechas récords registradas germinaron en las instituciones de investigación y enseñanza y fueron sembradas en el suelo brasileño en la forma de innovaciones y tecnologías a cada año-cosecha. Solamente en las dos últimas décadas, aumentamos la producción de granos en aproximadamente 250% con apenas 50% en la expansión del área sembrada.

De eso modo, producimos más alimentos, fibras y bioenergía con menos recursos naturales, hacienda de Brasil también una potencia ambiental con 60% de su área aún preservada, y menos de 30% del territorio del país destinado a la agropecuaria. En análisis desarrollada por Embrapa, tecnología fue identificada como el factor más importante para eso crecimiento. Ella contribuyó con aproximadamente 60% del valor bruto de la producción agropecuaria y el sumatorio de los demás factores – tierra, mano de obra, y recursos financieros – respondió por 40%.

Por su vez, el aumento de la población mundial, la continua urbanización, la mayor expectativa de vida y el poder económico elevaran aún más el consumo de alimentos, fibras y energía en los próximos años y el Brasil deberá asumir un papel de aún mayor protagonismo en la producción agrícola y en la responsabilidad ambiental. Las tecnologías digitales elevan las posibilidades de ampliar el conocimiento y la interacción entre todos los ejes de las cadenas productivas. Pueden ayudar a resolver una ecuación complexa y con inúmeras variables económicas, sociales y ambientales en que es preciso producir más alimentos, con calidad y con menor uso de recursos naturales.

Esa “digitalización de la agricultura” puede ser entendida como interdisciplinar y transversal, no limitada las culturas agrícolas, regiones o clase de productores. En un mundo cada vez más dinámico, la agricultura tienen la posibilidad de utilizar avances como las tecnologías de información y comunicación (TICs), internet de las cosas agrícolas (IoTA), inteligencia artificial, agricultura de precisión, automación, robótica y big fecha y small fecha. Estimativas apuntan que el mercado mundial de la agricultura digital en 2021 será de 15 billones de dólares y que 80% de las empresas esperan tener ventajas competitivas en eso sector².

El Brasil ya posee papel innovador en el agro focado en una Agricultura 4.0. Nuevas abordajes son aplicadas en el planeamiento de la producción, manejo, cosecha, acceso a mercados, comercialización y transporte de granos, frutas, hortalizas, carnes, leche, ovos, fibras y madera. Los productores ya pueden contar con apoyo público, cooperativas, asociaciones, sindicatos o con servicios privados basados en imágenes de satélites, vehículos aéreos no tripulados (VANTs) y sensores terrestres, sistemas de posicionamiento global por satélite (GPS) y sistemas de informaciones geográficas (SIG).

Esos instrumentales son determinantes para el planeamiento rural, reducción de costos y aumento de la productividad y renta de los productores. Ya hacen parte de actividades como el registro ambiental rural (CAR) el zoneamientos y la aptitud agrícola. También intensifican la aplicación de la certificación ambiental de propiedades y procesos, ayudan en la gestión del bien-estar animal y en la geo-rastreabilidad, elevando la calidad y seguridad de los alimentos.

La agricultura digital muestra desempeño amplificado en el análisis integrada de uso de insumos con la variabilidad del suelo y agua de sitios, haciendas y estancias por la agricultura, pecuaria y foresta de precisión. Máquinas y equipamientos conectados tienen actividades administradas por medio de sistemas de telemetría optimizando su uso. Imágenes de satélite y de VANTs, GPS, geo-referenciamiento y mapas de productividad son términos cada vez más frecuentes en el vocabulario de los productores rurales. Esos instrumentos apoyan el planeamiento del uso y ocupación de la tierra por prácticas agrícolas más resilientes, a ejemplo de la integración agricultura-pecuaria-foresta (ILPF) y de siembra directa.

Nuevos satélites geoestacionarios y de constelaciones de nanosatelites del sector privado de comunicación, monitoreo de recursos naturales y agricultura ya orbitan la Tierra. Monitoreos geoespaciales aseguran la conservación, recuperación y uso sostenible de ecosistemas terrestres y acuáticos. Dan sustentación a la implementación de la gestión sostenible de forestas sembradas y restauración de forestas y pastados degradados. Sistemas de telemetría y GPS colaboran en medidas preventivas y correctivas involucrando el tráfico de especies de la flora y fauna protegidas, manteniendo la biodiversidad y elevando las oportunidades locales de subsistencia sostenible de comunidades tradicionales. Bancos de datos almacenan informaciones de recursos genéticos vegetales y animales (nativos y exóticos), registro de conocimientos tradicionales, productos locales y un catálogo de atracciones que promueven el turismo rural.

Nuevos aplicativos, disponibles para tablets y smartphones, son un suporte en la tomada de decisión sobre inúmeras prácticas involucrando la producción animal y vegetal. Ayudan a comprender las condiciones meteorológicas, como secas e inundaciones, colaborando preventivamente en la manutención de la calidad del suelo, agua y air. Permiten identificar, monitorear y reducir la incidencia de plagas y enfermedades. Son imprescindibles en el gerenciamiento de sofisticados sistemas de irrigación, minimizando desperdicios. Minimizan pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y abastecimiento, incluyendo las pérdidas pos-cosecha. Auxilian el gerenciamiento técnico-financiero de propiedades y se tornan fundamentales para la sostenibilidad del negocio rural.

En la vanguardia de la innovación digital y con grande potencial para la agricultura, entran en campo las startups, con soluciones disruptivas a problemas antes cristalizados. La “uberización” de máquinas y servicios ya es una realidad en el medio rural, disminuyendo costos de producción y aumentando puestos de trabajo. Conceptos de la economía digital, como fintech (finance & techonology), blockchain y criptomoedas sirven de soluciones para las áreas financieras involucrando el comercio internacional, importaciones y exportaciones de insumos y productos agropecuarios.

Los desafíos están en conferir mayor dinamismo e integración entre la investigación, enseñanza, industria, comercio, asistencia técnica y extensión rural brasileña. Aprovechar el mundo rural más conectado y fortalecer el proceso de educación a distancia (EAD) en el campo. Atraer más jóvenes, capacitar productores rurales y profesionales para generar soluciones cada vez más interdisciplinares en el día a día en las propiedades rurales elevando la productividad y con menor presión en los recursos naturales. Un perfil innovador, emprendedor y multiplicador es imprescindible a todos que buscan la digitalización de la agricultura.

Eso ambiente digital molda agendas de desarrollo en varias escalas. Internacionalmente, puede ser asociado a la Agenda 2030 que involucra 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En eso contexto, la transformación digital en la agricultura puede contribuir significativamente para el alcance de esos objetivos, por medio de un mayor compartir de informaciones, aumento de la productividad, irrigación de precisión, ampliación del poder de información, monitoreo del desperdicio de la producción, mayor integración entre el campo y las ciudades, perfeccionar las cadenas productivas, de la mejora en la producción acuícola, en la gestión del territorio y uso eficiente de la tierra (Figura 1).

Ejemplos de aplicaciones de la agricultura digital a los Objetivos del Desarrollo Sostenible

ArtigoFuente: United Nations Global Compact. Digital Agriculture. 2017

Esa transformación posee una velocidad exponencial, con mayor amplitud en la economía, gobierno y personas, teniendo impactos cada vez más sistémicos en los individuos y en la sociedad. La integración entre el conocimiento rural tradicional y el tecnológico innovador es fundamental para fortalecer aún más el desarrollo de la agricultura. Estudio reciente de Embrapa³ destaca que, en eso paradigma, los negocios convencionales se desarrollaran bajo la óptica del mercado digital, en el cual el relacionamiento entre consumidores y clientes será fortalecido por medio de los ecosistemas empresariales, del uso intensivo de la automación y de la convergencia de las TICs en la agricultura.

Disminuir la pobreza, promover la prosperidad y el bien-estar para todos, proteger el medio ambiente y enfrentar los cambios climáticos deben integrar agendas públicas y privadas en las próximas décadas.

Esas condiciones tienen impulsado la demanda por actividades cada vez más complexas en la agricultura. El uso de la tecnología digital en el día a día de las propiedades rurales no es cuestión de opción, pero un camino obligatorio para tornar la agricultura más competitiva y con mayor agregación de valor. Con la transformación digital en la agricultura, el mundo rural es repleto de nuevas oportunidades para trabajar, producir y vivir con calidad. Es necesario fortalecer aún más la generación de conocimientos, tecnologías e innovaciones a servicio del desarrollo sostenible de la agricultura brasileña.

 Referencias

  1. Ministério da Agricultura, Pecuária e Abastecimento (Mapa). Projeções do Agronegócio 2017/2018 – 2027/2028. http://www.agricultura.gov.br/assuntos/politica-agricola
  1. Parte superior do formulárioUnited Nations Global Compact. Digital Agriculture. 2017. http://breakthrough.unglobalcompact.org/disruptive-technologies/digital-agriculture
  1. Agropensa. Visão 2030: o futuro da agricultura brasileira. Brasília, DF: Embrapa, 2018. https://www.embrapa.br/visao/o-futuro-da-agricultura-brasileira

 

Fuente:  www.embrapa.br
Texto traducido del portugués

 



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