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Jun 2018

La Investigación Agropecuaria en el Mundo en Cambio

Publicado por

Maurício Antônio Lopes, Presidente de Embrapa

Embrapa completó 45 años en abril de 2018 consolidando uno importante ciclo de realizaciones y preparándose, con sus organizaciones aliadas, para nuevos desafíos que se presentan para el mundo de la agricultura y de la alimentación. El espectacular avance de la agropecuaria brasileña en las últimas décadas llevó a cambios en el papel de la investigación pública. Hasta la mitad del año 1990, Embrapa fue líder de la investigación en mejoramiento genético y en el abastecimiento de semillas al mercado, en función de la carencia de uno sector privado capacitado para atender a las necesidades de los productores.  La aprobación de las legislaciones  de patentes y protección de cultivares, en el final de los años 90, llevó a una natural retracción en la participación de la investigación pública en los mercados de insumos, que pasaron a ser bien servidos por el sector privado.

En vez de aplicar recursos públicos para competir con empresas, Embrapa fortaleció su atención a especies que tienen grande importancia estratégica para la diversidad de la agricultura brasileña. Guardiana de  uno de los mayores bancos genéticos del planeta, la empresa siguió priorizando el desarrollo de cultivares de arroz, frijol, trigo, yuca, banana, maní, café, guaraná, maracuyá, melón, palma aceitera, tomate, cebada, uva además de grandes variedades de hortalizas, frutas temperadas e tropicales. Ahora. Mirando atentos a las demandas futuras, Embrapa inviste, conjuntamente con el sector privado, el en desarrollo de las llamadas “pulses”, granos comestibles, como lenteja y granos de pico, cuya demanda  explotará en las próximas décadas, sobretodo en Asia.

_ La Embrapa se tornó, también líder en el desarrollo de gramíneas y leguminosas tropicales para pastados, lo que tiene permitido a nuestra pecuaria alcanzar posiciones de grande destaque. Junto con la ABCZ y otros aliados, la empresa lidera programas de mejoramiento de bovinos que tienen profundo impacto en la pecuaria brasileña, que hoy exporta, además de carne de calidad, la genética de alto desempeño adaptada a los trópicos.  Temas que muchos consideran ”portadores de futuro”, como la biotecnología, la nanotecnología y la transformación digital, hace mucho producen resultados concretos en los laboratorios de Embrapa. Algunos inusitados – como la reciente multiplicación, en la soya, de la cianovirina, una proteína muy eficaz en el combate a la SIDA, demostrando la sintonía de la investigación agropecuaria con la emergente bioeconomía.

Una parte muy significativa de la producción de Embrapa, alrededor de dos tercios de todo que es generado, es información y no se materializa en insumos y productos, por eso, pasa desapercibida por muchos. Por ejemplo, el Código Forestal incorporó y se benefició de enorme volumen de informaciones y conocimientos generados por la empresa. El Zoneamiento de Riesgo Climático nacionaliza la exploración agrícola en el territorio nacional con grande impacto en la política de crédito e seguro agrícola.  Nuevos espaciamientos y conocimientos sobre suelo y clima, selección ideal de insumos, buenas prácticas zootécnicas, prácticas de manejo integrado de plagas y estudios de Inteligencia territorial Estratégica y Logística están entre inúmeros ejemplos de conocimientos generados por la empresa y sus aliados con impactos inmediatos y profundos en los sistemas productivos y en la alimentación de los brasileños. La relevancia de la producción intelectual de Embrapa es atestada por los 24.5 millones de downloads recibidos en su rico acervo de informaciones, apenas en el año 2017.

La investigación agropecuaria es también responsable por el desarrollo de tecnologías que viabilizan la agricultura de baja emisión de carbono, compromiso internacional de Brasil. Nuestro país tiene la más arrojada política pública de estímulo a buenas prácticas de producción para la neutralizar la emisión de gases de efecto invernadero en la producción de alimentos.  Así, avanzamos en la producción de servicios ambientales, créditos de carbono, viene estar animal y productos de alta calidad.  Además de datos e informaciones calificados que ayudan a posicionar la agricultura brasileña como una de las más sostenibles del planeta.

El agronegocio ganó grande complexidad a lo largo de los años, lo que amplía el espectro de riesgos y vulnerabilidades, incluyendo la tendencia de concentración en los mercados de genética e insumos, proceso que ocurre en todo el mundo y que preocupa los productores brasileños.  Desafortunadamente, está, además de la capacidad de la investigación pública contraponer tal movimiento.  No haría sentido Embrapa optar por reducir su área de actuación y concentrar recursos escasos para competir con empresas privadas en mercados extremamente intensivos en capital.  Políticas públicas y mecanismos de libre concurrencia es que necesitan ser movilizados para resolver problemas decurrentes de imperfecciones en el mercado.

La investigación pública funciona como una locomotora limpia carriles, que va a frente, asumiendo misiones de mayor riesgo y plazos largos, para que las empresas encuentren camino libre para investir con seguridad.  Abiertos los caminos, la investigación pública, con desapego, busca nuevos desafíos.  Es necesario usar la creatividad para hacerlo con recursos escasos, ya que Brasil aún inviste poco en ciencia. Sin embargo, y al despecho de la crisis que acomete el país, Embrapa, como su contraparte francesa INRA, mantienen una relación porcentual de 80/20 para los presupuestos de personal y operaciones.  Y busca incesantemente, a través de alianzas público-privadas, la proporción internacional ideal, 70/30.

Todos los brasileños utilizan, por lo menos una vez al día, una tecnología o innovación desarrollada con la contribución de la investigación agropecuaria, sea en el desayuno, almuerzo o cena, en la ropa, en el calzado, en medicaciones, y hasta en la cerveza del bar – 90% del área sembrada de cebada en Brasil proviene de materiales generados por Embrapa. Por lo tanto, la investigación agropecuaria es uno de los motores del desarrollo de Brasil, y la sociedad precisa valorizarla y protegerla.

Fuente: Periódico Correio Braziliense, Edición de lunes, 11 de junio
Texto traducido del portugués


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