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04

Dic 2018

La herrumbre llegó. ¿Y ahora?

Publicado por

Por Alexandre D. Roose, Analista Embrapa Agropecuaria do Oeste

El primer foco de herrumbre asiática en labranza comercial de soya en Mato Grosso del Sur fue confirmado en el día 19 de noviembre, en Maracaju. Esto fato despierta una óptima reflexión. Alguien puede decir que ya era esperado, y está cierto. Otro puede decir que ahora tenemos que redoblar el cuidado, y también tiene razón. Pero nuestra reflexión puede ir mucho además de apatías y alarmismos.

¿Cómo Controlar la Herrumbre?

Para disminuir los perjuicios con esa enfermedad debemos insistir en el monitoreo de las labranzas. Mismo para realizar aplicaciones preventivas de fungicida, precisamos evaluar las labranzas para ver se la aplicación es realmente preventiva o se la herrumbre ya está instalada en la labranza. Eso es muy importante porque se la herrumbre ya estuviera presente, recomendase disminuir el intervalo de tiempo entre las aplicaciones y acrecentar fungicidas multisitios (de contacto) en el programa de controle. Otras recomendaciones importantes son optar por los fungicidas con mejor desempeño en los ensayos anuales de eficiencia, publicados anualmente por la Embrapa, y alternar aplicaciones de fungicidas con principios activos diferentes, evitando más del que dos aplicaciones del mismo fungicida en la misma cosecha.

Debemos alertar que cuanto más cedo la herrumbre aparece en el ciclo de la planta, mayor será la dificultad de control y mayores serán los potenciales perjuicios debido a errores en el control. La ocurrencia de la herrumbre en el inicio del florecimiento el antes, en años con clima favorable a la enfermedad, puede ocasionar reducción drástica de la productividad, llegando a la inviabilizar la cosecha cuando no eficientemente controlada. Felizmente, casos así no tienen ocurrido, y eso se debe a los controles legislativo (vacío sanitario y fechas límites para sembradura) y cultural (cultivares precoces y sembraduras en el inicio de la época recomendada), además del control químico preventivo y cuando necesario.

¿Y las cultivares resistentes?

La búsqueda por cultivares de soya resistentes a la herrumbre tiene demandado un grande esfuerzo de la investigación agropecuaria. Existen algunas cultivares resistentes en el mercado, sin embargo, todas ellas basadas en resistencia monogénica, o sea, muy eficiente pero que puede ser fácilmente suplantada (“quebrada”) por el hongo causador de las enfermedades. Por eso, mismo en esas cultivares se debe se aplicar fungicida preventivamente. Pero ¿porque entonces sembrar cultivares resistentes se tendremos que aplicar fungicida? Porque la cultivar resistente disminuye considerablemente los daños por los errores en el control (¡y esos errores son mucho más frecuentes que imaginamos!). Las cultivares con genes de resistencia no son inmunes, o sea, la enfermedad ocurre, pero no progresa o, entonces, evoluciona mucho lentamente. La cultivar resistente es una garantía, un seguro, talvez el seguro más económico que existe. Además, cultivares resistentes disminuyen la presión de selección del hongo sobre los fungicidas, retardando el surgimiento de poblaciones del hongo resistentes. La más reciente cultivar de soya resistente a la herrumbre asiática es la BRS 511, una variedad de ciclo precoz y recomendada para diversas regiones del país. El gene de resistencia de esa variedad es diferente do que está presente en todas las otras variedades lanzadas anteriormente. Y, además de ser resistente a la herrumbre, también es resistente a la podridón-de-fitóftora, una enfermedad común en la región Sur de Brasil, cuya relevancia viene crescendo en el Centro-Oeste.

¿De que la herrumbre gusta?

La presencia del agua en la superficie de las fojas es una condición esencial para el establecimiento de la herrumbre. Siendo así, cuanto mayor el tiempo con mojamiento foliar, mejores las condiciones para su desarrollo y más severos serán los daños.

El tiempo en el cual una planta permanece con las hojas mojadas es mucho más dependiente de la frecuencia de las lluvias, que de su volumen. El rocío y la irrigación también son determinantes. Días calientes y noches amenas, con alta humedad del aire, favorecen la formación de rocío y, así, crean condiciones favorables para la herrumbre.

El foco de herrumbre en MS

Es muy interesante observar que la primera labranza en la cual fue detectada la herrumbre en MS ya estaba en el estadio R5, o sea, en el llenar de vainas. Esa es una información extremamente importante, porque muestra el resultado de dos medidas de control mucho valiosas adoptadas por el productor rural, que son: 1) realizar el vacío sanitario (para disminuir la sobrevivencia de la herrumbre en la entresafra) y 2) sembrar la labranza en el inicio de la época recomendada (para que las plantas escapen de la herrumbre). No fueran esas dos medidas de control, la herrumbre probablemente surgiría mucho más cedo, talvez mismo antes del inicio del florecimiento.

A pesar de eso, eso primero foco en MS fue detectado bien más cedo do que en el año pasado, cuando los primeros relatos ocurriron en el mes de enero. El número de días con lluvia, de primero de octubre a 15 de noviembre, fue muy similar entre los años de 2017 y 2018. En lo en tanto, en 2018 el volumen de lluvias en eso periodo fue case 200 milímetros superior, lo que mantuvo la humedad del aire alta y creó condiciones para mayor duración de mojamiento foliar, favoreciendo la herrumbre. Esos datos climáticos están disponibles en el Guía Clima, página de las estaciones meteorológicas de Embrapa Agropecuaria Oeste.

Otra información importante es que el fato de la herrumbre tener sido detectada ahora no significa que ya no estaba presente antes. Debemos recordar que el registro de los focos de herrumbre en el Consorcio Antiherrumbre es voluntario. Al mismo tiempo en que es muy importante notificar el Consorcio y las autoridades competentes sobre la ocurrencia de la enfermedad, pues eso sirve de alerta a los productores, no podemos confiar ciegamente en la ausencia de herrumbre en locales sin relatos de su ocurrencia. Eso refuerza la necesidad del monitoreo constante de cada labranza, especialmente a partir del inicio del florecimiento o del cierre de las entrelineas, pues no existe como prever con seguridad cuando la herrumbre aparecerá.

Fuente: Informativo Online El productor – www.elproductor.com – edición del 03 de diciembre
Texto traducido del portugués


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