Artículos

29

Ago 2019

La agricultura 4.0 pide camino

Publicado por

Caio Tibério da Rocha – Coordinador Regional del Mercosur
del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y
ex-Secretario de Agricultura de Gobierno del Rio Grande do Sul

Tecnología, innovación e investigación científica son la base de la transformación del agronegocio brasileño en una potencia global. Fue gracias al trabajo liderado por la investigación oficial brasileña en la década de 1970 que el país desarrolló un modelo de cultivo que permitió la transformación de áreas del Cerrado, hasta entonces tenido como de suelo pobre, en el granero rico de los días de hoy. Aquella fue, de fato, una revolución. Ella abrió camino para la ascensión de la llamada “agricultura 3.0”, que hizo el uso más inteligente de la tierra a partir del sistema de posicionamiento global (GPS). Ese modelo permitió hacer recomendaciones de fertilización e irrigación de acuerdo con la necesidad y las características de cada local.

Estamos hoy en el momento de una nueva transición tecnológica, para la agricultura 4.0, que incorpora automación y conectividad. Conectados a la internet, cosechadoras, drones, robos y hasta animales con sensores fornecen informaciones en tiempo real, que forman un banco de datos para la toma de decisiones sobre siembra, cosecha, ordeña u otras prácticas. Más una vez, el Brasil está en línea con lo que existe de más moderno siendo hecho en el mundo, reiterando el alto nivel de nuestro agronegocio. Pero los avances no pueden ofuscar la necesidad de acelerar la superación de problemas que aún existen.

Primer, es preciso reconocer las vitorias. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el acceso a la internet en el campo aumentó 1.790% en poco más de una década, pasando de 75 mil propiedades en 2006 para 1,42 millón en 2017. La ampliación de la cobertura de internet tiene abierto espacio para la adopción de la llamada Internet de las Cosas, o IoT, en la cual máquinas y equipamientos interconectados transforman el trabajo de campo en inteligencia de datos. En 2018, de acuerdo con informe reciente de la Asociación Brasileña de las Empresas de Tecnología de la Información y Comunicación (Brasscom), fueron investidos R$ 210 millones en soluciones de Internet de las Cosas en el agronegocio brasileño. Para el periodo de 2019-2021, se espera que los investimentos aumenten para R$ 1,3 billón, con crecimiento anual de cerca de 40% en las aplicaciones de IoT para el agro, segundo la consultoría especializada en inteligencia de mercado IDC.

En línea con ese nuevo escenario, Embrapa lanzó en abril la AgroAPI, plataforma para compartir informaciones sobre culturas, sistemas de producción y zoneamiento de riesgo climático. Los datos del rico acervo de la estatal tienen el potencial de multiplicar el número de agtechs, las startups que crean tecnologías para el campo, realimentando un círculo virtuoso de espirito empresarial, tecnología e innovación. Y, para además del trabajo de Embrapa y de las agtechs, las grandes empresas del sector también ayudan el país a dar pasos adelante. Para citar un ejemplo, un grupo de ocho grandes empresas de tecnología, telefonía y agronegocio anunció la creación de la ConectarAgro, una red abierta que pretende llevar la cobertura 4G para 5 millones de hectáreas hasta el fin del año, siendo 1 millón de hectáreas de pequeños productores.

Es fundamental valorizar esas iniciativas, pero también mirar en las entrelineas de los avanzos – porque ellas presentan las barreras que precisamos superar. Una de ellas: el número de propiedades con internet de fato creció, como registra el IBGE, pero en grande parte de ellas la conectividad ocurre por medio de radios con frecuencia libre, más susceptible a interferencias y oscilaciones. Eso impide la adopción de herramientas como acompañamiento de informaciones de campo en tiempo real. Además, como 90% de las propiedades de Brasil son pequeñas y 67% de los productores no utilizan tecnologías que dependan de conexión, falta escala para que la internet de alta velocidad llegue a un grande número de propiedades.

La agricultura 4.0 está pidiendo camino en Brasil. El histórico de las últimas décadas de suceso del agronegocio brasileño, construido con manos de los sectores público y privado, ya da pistas de que el país puede servir de ejemplo al mundo más una vez. Hay mucho aún por hacer, pero los pasos ciertos están siendo dados.

Como organismo internacional, presente en 34 países, el IICA integra los esfuerzos de frecuente actualización. Nuestra misión es estimular el cambio de experiencias entre los países. La tecnología es el principal insumo para la producción rural. ¡Vamos adelante!

Fuente: Periódico Correio Braziliense – edición del 29 de agosto de 2019
Texto traducido del portugués


Lea también