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02

Feb 2018

Innovación en el campo, más alimento en la mesa del brasileño

Publicado por

Édson Bolfe, Coordinador del Sistema Agropensa, de Embrapa

El sector agrícola es responsable por case 25% del Producto Interno Bruto (PIB) y por 50% de las exportaciones de Brasil. Esa representatividad significa que de R$ 4 que circulan en Brasil, R$ 1 es agrícola. Y de cada dos dólares exportados, un tiene origen en granjas, sitios, haciendas y estancias de norte a sur del país. El secreto de eso suceso fue la incorporación de innovaciones tecnológicas en la producción, aliada a políticas públicas volteadas para la modernización de la agricultura, estabilización macroeconómica y productores rurales con competencia para emprender.

Solamente en las dos últimas décadas, aumentamos nuestra producción de granos en 250% con apenas 50% de expansión de área. En la pecuaria, elevamos el número de animales en 50% reduciendo en 10 % las áreas destinadas al pasto. De ese modo, producimos más alimentos, fibras, madera y bioenergía con menos recursos naturales. Eso también tornó el Brasil una potencia ambiental con aproximadamente 65% de su área preservada, apenas 30% destinados al uso rural — agricultura, horticultura, fruticultura, silvicultura, pecuaria — y 5% con áreas urbanas, industrias e infraestructura. Estudios indican que las tecnologías que germinaron en las instituciones de investigación, universidades y empresas son el principal factor de eso suceso. Ellas tienen sido responsables por cerca de 60% del aumento de la producción agrícola en las últimas décadas en Brasil.

Año a año, presenciamos avanzos importantes en la generación de cultivares de plantas más productivas, nutritivas o resistentes a plagas, enfermedades y riesgos climáticos; razas de animales más prolíficas o adaptables a los diversos ambientes; nuevas máquinas, equipamientos y sistemas de producción más sostenibles como la integración agricultura-pecuaria-foresta (ILPF), siembra directa, fijación no biológica del Nitrógeno; programas y aplicativos de informática; zoneamiento de riesgo climático; sistemas de información geográfica para mapear regiones y monitorear el uso de la tierra. Sin embargo, la agricultura pasa por profundas transformaciones, y la investigación precisa ser continuamente fortalecida de modo a generar nuevas tecnologías para la solución de los crecientes desafíos.

Por ejemplo, en Embrapa fue apurado un Lucro Social de case R$ 35 billones en 2016, decurrente de impactos económicos de 117 tecnologías y cerca de 200 cultivares lanzadas en el año. Considerando apenas la receta en 2016 y el lucro social obtenido como empresa pública, para cada R$ 1 investido por la sociedad en la investigación realizada por Embrapa, el retorno para el país en innovaciones fue de R$ 11,37.

Esas innovaciones estimulan una mayor diversidad productiva del medio rural. El Brasil ya posee más de 300 cultivos y productos de origen de la agricultura empresarial y familiar.  Esa diversidad agrícola, pecuaria, forestal y acuícola contribuyó con la reducción del costo de la cesta básica en 40%, en términos reales, en las últimas cuatro décadas. O sea, más arroz, frijol, maíz, hortalizas, carnes, ovos, frutas, sucos, café, leche y azúcar en la mesa del brasileño. Podríamos aún citar, entre otros, flores, algodón, cuero, papel, madera, aceites y esencias vegetales que están presentes en nuestro día a día.

Además del avanzo científico y tecnológico, la investigación agropecuaria tiene orgullo de ser protagonista en el desarrollo económico, ambiental y social de las poblaciones del campo y de las ciudades de Brasil.

Fuente: Artículo publicado en la columna Campo y Lavoura, del periódico Zero Hora
Texto traducido del portugués


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