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29

Sep 2017

El ciudadano y la conservación de especies vegetales

Publicado por

Fernanda Vidigal – Investigadora
Embrapa Mandioca e Fruticultura (Cruz das Almas, BA)

Pocas acciones tienen sido hechas en el sentido de inducir el ciudadano común a sembrar y conservar en patios urbanos especies nativas o que sean importantes para determinada región, aún que algunas publicaciones llamen a la atención para el uso de especies nativas en patios residenciales o agroforestales. Por otro lado, un estudio producido por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos [ONU-Habitat] en 2013, indicó que la población urbana de la América Latina debe llegar a 89% en 2050, lo que refuerza aún más la necesidad de llevar al ciudadano urbano, nociones de responsabilidades con la agrobiodiversidad que lo cerca y que lo alimenta.

Identificar las especies que son cultivadas en huertos y patios urbanos puede ser una radiografía que muestre la diversidad genética vegetal existente a nuestro alrededor y puede constituirse en una etapa inicial para acciones que valoricen, de forma dirigida, los recursos genéticos locales que son de interés para la región, o que están amenazados o descuidados, o que sean especies nativas bien adaptadas a las condiciones locales.

El ciudadano urbano puede y debe ser un importante actor en la conservación de especies nativas o de recursos genéticos importantes para la región donde vive. Es ello quien decide lo que siembra en su casa, sea en vasos en su apartamento o en un jardín. Sin embargo, lo que se tiene mirado de forma general en los centros urbanos, es el uso indiscriminado de especies exóticas, tanto en las vías públicas cuanto en residencias privadas.

Eso equívoco inicia con lo que las prefecturas deciden sembrar en las calles, avenidas y alamedas y continúa con lo que los huertos acostumbran vender para el ciudadano que quiere tener su planta en casa. Es una conjunción de errores que puede costar caro al paisaje urbano y a la conservación de nuestras especies.

Algunas veces la planta que viene de otra región o país puede hasta tener una ventaja adaptativa sobre nuestras especies nativas, pero puede ser un agente de desequilibrio ambiental local bastante significativo en largo plazo.

La especie local está bien adaptada e interactúa con las condiciones ambientales locales de forma mucho más equilibrada, inclusive con la fauna local. Es bastante común en paisajes urbanos el desaparecimiento de aves y otros pequeños animales que anteriormente eran comunes a la región y muchas veces responsables por polinizar esas plantas y dispersar sus semillas, una importante herramienta de conservación. El impacto negativo del uso de especies exóticas es un proceso lento y por eso poco percibido por el ciudadano urbano.

Así es fundamental el desarrollo de estrategias que puedan pasar al ciudadano esto tipo de información, pudiendo sensibilizarlo, lo transformando en un aliado en la conservación de nuestra agrobiodiversidad, mismo en espacios urbanos.

Herramientas como el RGV en el Parque posibilitan eso contacto del ciudadano con informaciones importantes sobre la relevancia de sembrarse y estimular el cultivo de especies nativas locales a fin de rescatarse parte del paisaje original. Los desdoblamientos de un trabajo de esa naturaleza, aún que en largo plazo, pueden impactar en el panorama urbano de la ciudad, en la calidad de vida del ciudadano común y en la conservación de una agrobiodiversidad importante para la sostenibilidad de la región.

Fuente: Embrapa Tabuleiro Costeiro www.embrapa.br

Texto traducido del portugués



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