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04

Jun 2018

Desafío de la Siembra Directa

Publicado por

José Eloir Denardin, investigador de Embrapa Trigo

En Brasil, el mayor y más extraordinario desafío a ser enfrentado por la Siembra Directa es su conversión en Sistema Siembra Directa. Sin embargo, esta conversión depende de la viabilidad económica de la diversificación de culturas, en sistemas de producción exclusivamente productores de granos. La diversificación de culturas es la regla primordial de la agricultura conservacionista, capaz de convertir Siembra Directa en Sistema Siembra Directa, pues es ella que viabiliza el abandono permanente del preparo del suelo.

En la ausencia del preparo del suelo, con arado y rastrillaje, son las raíces de las plantas las responsables por el condicionamiento del suelo para la próxima sembradura. Por lo tanto, la adopción del Sistema Siembra Directa requiere diversificación de culturas, con inclusión de especies de abundante sistema radicular, capaz de condicionar el suelo para la safra siguiente. En esto sentido, culturas como cereales de inverno y de verano se destacan por el grande sistema radicular que presentan.

En Rio Grande do Sul, los sistemas de producción exclusivamente productores de granos, encuentran dificultad económica para diversificarse, siendo, a rigor, monocultivos. Esta condición induce a la adopción del Siembra Directa en detrimento del Sistema Siembra Directa.

En 2013, en Rio Grande del Sul, de los 7,14 millones de hectáreas cultivados en la safra de verano con especies anuales productoras de granos, apenas 1,27 millones fueron cultivados en la safra de inverno. Estos datos indican que, en el Estado, hace 5,87 millones de hectáreas con apenas una safra agrícola por año. Por lo tanto, aunque se apunte que, en el Estado, la adopción de la Siembra Directa sea de la orden de 5,78 millones de hectáreas se deduce que la adopción del Sistema Siembra Directa, al exigir diversificación de culturas, no ultrapasa a los 1,27 millones de hectáreas que reciben, por lo menos, dos safras por año agrícola. En esto escenario, predomina el monocultivo de soya, la cual es desproveída de sistema radicular con calidad y cantidad hábiles para mantener el suelo permanentemente sin preparo y prevenir, con eficiencia, la degradación biológica y física del suelo.

La adopción de la diversificación de culturas en sistemas de producción exclusivamente productores de granos no depende apenas de la decisión del productor rural, a la excepción de pocos. Depende de coyuntura política, económica y ambiental, orientada a la creación y al desarrollo de nuevos mercados, con liquidez a la comercialización de granos. En esto sentido, la agricultura brasileña, propagada como de magnitud que evidencia el País como potencia agrícola mundial, carece de modernización de la logística de pertinencia y fundamentalmente de incentivos a la expansión y a la diversificación de la agroindustria, preferencialmente inserida en el ámbito del cooperativismo agrícola. En Brasil y en el Estado, existen tecnologías prontas para el cultivo de inúmeras culturas, con potencial para diversificar los actuales sistemas de producción, puramente productores de granos. Entre estas culturas, existen commodities con demandas en los mercados nacional e internacional, sin embargo con problemas internos de comercialización y liquidez. El sorgo granífero y los cereales de inverno son ejemplos que ilustran esto escenario. Se pode afirmar que el desarrollo, la innovación, la expansión y la diversificación actual de la agroindustria nacional, que constituye mecanismo para crear y expandir mercados y ofrecer liquidez a la comercialización, no corresponde con la capacidad, la competencia, la aptitud y el potencial de la agricultura en desarrollo en el País.

Así, eso majestoso desafío a ser enfrentado por el Sistema Siembra Directa en sistemas de producción exclusivamente productores de granos, requiere instrumentos de cuño político y ambiental que viabilice económicamente la diversificación de culturas. Destacase, entretanto que la diversificación de culturas en los sistemas integrados de producción, como integración agricultura/pecuaria, es asegurada por el cultivo de especies forrajeras y pastos, cuya economicidad es satisfecha por los mercados de carne y leche, que se presentan en expansión y con liquidez garantida.

Fuente: Informativo online Febrapdp –  https://febrapdp.org.br – Edición de 02 de junio
Texto traducido del portugués


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