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09

Abr 2019

¿Cuál es el futuro de los castañales nativos explorados?

Publicado por

Lúcia Helena de Oliveira Wadt – Investigadora de Embrapa Rondônia,
Dra. en Genética y Mejoramiento de Plantas

La castaña (Bertholletia excelsa Bonpl.) no es un ícono de las forestas tropicales simplemente por su tamaño y exuberancia. Su importancia social, económica y como una especie clave para conservación es que fornecen destaque para esta especie frente a inúmeros otros recursos forestales. La demanda por esta castaña viene creciendo año a año, fortaleciendo su mercado. Por ejemplo, en el Estado de Acre el precio medio de una lata de castaña (11 Kg) paga al productor en 2011 fue de R$ 22,00, en 2016 fue de R$ 40,00 y en la safra actual (2017) ya llegó a R$ 100,00. A pesar de esa valorización del producto, la producción en Acre tiene permanecido alrededor de 14 mil toneladas en el periodo de 2011 al 2015.

Ya que case toda la castaña comercializada viene de los castañales nativos, existe cierta preocupación con la sostenibilidad de esta actividad. Considerase que altas tasas de coleta de las castañas (que son las semillas) reducen el surgimiento de nuevos castañales y puede causar disminución en la población en el largo plazo. Con el objetivo de testar esta hipótesis, varios estudios tienen sido conducidos, en lo en tanto, con comprobaciones contradictorias. Vale resaltar la limitación de tiempo para evaluarse el real efecto de la coleta de las semillas de la castaña-de la-Amazonía en la manutención de los castañales a lo largo del tiempo.

Cambios en los castañales ocurren lentamente debido a la longevidad de los castañales: ellos viven 500 años o más; castañales jóvenes llevan décadas – bajo buenas condiciones de crecimiento, o hasta siglos, en ambiente de foresta cerrada con poca luz llegando en el suelo de la foresta, para iniciar su fase reproductiva. Otro factor importante es la disponibilidad de semillas para generar nuevos castañales. Un árbol de castaña adulta tiene el potencial de producir frutos por pelo menos 150 años de su vida. Los frutos caen en el suelo de la foresta así que madurecen, y precisan ser abiertos por un agente externo para liberar sus semillas. Los humanos, las cutias (Dasyprocta) y otros animales (roedores y monos), además de predadores, actúan como dispersores de las semillas por ser capaces de abrir los frutos grandes y duros.

Las cutias entierran algunas semillas para consumo futuro, pero muchas de ellas son perdidas y germinan dando inicio a un nuevo árbol de castaña. Cuando los humanos colectan una grande proporción de los frutos caídos, existe menor disponibilidad para las cutias “plantar” porque en casos de escasez de alimento ellas prefieren comer y no estocar. Eso puede llevar a una falta de árboles de castaña para reponer aquellas que van muriendo, y consecuentemente, una disminución en la producción futura.

Un estudio conducido en el Acre por Embrapa Acre y Universidad de Florida evalúo durante 14 años las tasas de cambios en el tamaño y en la estructura de la población en dos castañales con diferentes intensidades de coleta, buscando determinar hasta qué punto la coleta de castaña merece preocupación en relación a la manutención de los castañales en el futuro.

En esta región, la castaña-de la-Amazonía viene siendo colectada desde antes de 1933 (hace cerca de 80 años). Entre los años de 2007 y 2010, se estimó una proporción media de coleta de los frutos de 39% y 81%, respectivamente para los castaños aquí denominados de Filipinas (Resex Chico Mendes – Epitaciolândia, AC) y Cachoeira (Proyecto de Asentamento Agroextractivista Chico Mendes – Xapuri, AC).
Observaciones sobre la selección de nuevas plantas de castaña, crecimiento y sobrevivencia de las mudas, de los jóvenes y de los adultos fueron hechas, en el periodo de 2001 al 2015, en 530 árboles de castaña en Filipinas (abundancia media de 0,9 adultos maduros por hectárea) y en el periodo de 2008 al 2016, en 372 castaños en Cachoeira (abundancia media de 1,7 adultos maduros por hectárea). Con esos datos, fueron ajustados modelos poblacionales para estimar cual la expectativa de estos castaños crecer, declinar o permanecer estables.

Las tasas de sobrevivencia de los dos castañales evaluados fueron bastante diferentes: 50 de los 530 árboles de castaña (0,09 %) monitoreadas en Filipinas murieron a lo largo de 14 años, en cuanto que apenas 4 de los 372 árboles de castañas (0,01 %) monitoreadas en Cachoeira murieron en 8 años. El estudio reveló que el tiempo para que una muda crezca y comiese a producir frutos puede variar tremendamente dentro del mismo castañal y también entre castañales. En el Filipinas, se estimó que una muda, creciendo dentro de la foresta, o sea, en la sombra, puede llevar en media 167 años para iniciar su producción de frutos. Ya en el Cachoeira, esta estimativa fue de 83 años.
Para los dos castañales hubo la expectativa de manutención de la estructura poblacional por muchos años en el futuro, aunque el castañal de Cachoeira mostrase cierto riesgo de disminución que puede ser debido a la baja tasa de selección de nuevas castañeras (menos de una planta por hectare por ano versus mais do que 1,5 plantas por ano, no Filipinas).
Los resultados indicaron que las tasas actuales de colecta de la castaña en estos dos castañales no están amenazando la abundancia de castañeras por pelo menos un siglo. Eso se no hubiera alteraciones significativas en la forma de manejo y ni en las condiciones ambientales. En lo en tanto, se la selección de mudas en Cachoeira no aumentar en el próximo siglo, una probable disminución en la abundancia de castañeras es esperado ocurrir.

Aunque la mayor tasa de coleta observada en Cachoeira (81%) pueda ser un importante factor responsable por la baja selección de nuevas castañeras, cuando comparado al Filipinas, no hubo evidencias de que realmente esto sea la causa de la baja germinación de semillas. De fato, como el castañal de Cachoeira tiene una mayor productividad de frutos, un mayor número de frutos fue dejado en la foresta después de la cosecha, estando estos disponibles para las cutias talar y dispersar. Esta observación indica que para se recomendar restricciones en la colecta de la castaña-de la-Amazonía aún es preciso más conocimiento sobre las relaciones de coleta de la castaña con actividad de las cutias y selección de nuevas castañeras.

Una conclusión concreta de esto estudio es que la investigación y los esfuerzos de conservación para manutención de los castañales nativos deben estar atentos a la sobrevivencia de los individuos existentes y ni tanto con la intensidad de colecta. Las tasas de sobrevivencia de jóvenes y adultos fueron muy diferentes entre los dos castañales estudiados demostrando que mismo dentro de la misma región geográfica el comportamiento y respuesta a la colecta de frutos pueden ser muy distintos. Mismo sabiendo de algunos factores que afectan negativamente la probabilidad de sobrevivencia de las castañeras como, por ejemplo, la infestación por lianas, muchos otros detalles ecológicos desconocidos también están actuando y controlando la germinación de nuevas plantas y la sobrevivencia de las castañeras ya existentes.

Fuente: www.embrapa.br
Texto traducido del portugués


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