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23

Ene 2018

Agricultura familiar, desafíos y oportunidades rumbo a na innovación

Publicado por

Daniela Bittencourt, Coordinadora del Programa de Agricultura Familiar de Embrapa

Estimase que alrededor de 70% de la comida que llega a las mesas de nuestras familias es proveniente de la agricultura familiar.  Esa modalidad de agricultura tiene relación directa con la seguridad alimentaria de la población brasileña. Además, impulsa economías locales y  contribuye para el desarrollo rural sostenible al establecer una relación íntima y vínculos duraderos de la familia con su ambiente de habitación y producción.

En Brasil, de acuerdo con el último Censo Agropecuario del IBGE, de 2006, 84,4% de los establecimientos rurales son de base familiar y ocupan 74,4% de la mano de obra que está en el campo.  A pesar de eso, propiedades familiares comprenden apenas 24,3% de toda el área rural del país.  El tamaño limitado compromete la viabilidad financiera de estos establecimientos, una vez que la escala de producción tornase un problema estructural para eso agricultor.

Estudios indican que, en media, el valor bruto de producción mensual por propiedad familiar es de 0,46% salario mínimo, lo que coloca grande parte de los productores en situación de extremada pobreza.  En el nordeste, por ejemplo, 72% de los productores no generan lucro suficiente en el establecimiento para aumentar la mano de obra familiar arriba de la línea de pobreza.  Inevitablemente, esa realizad tiene reflejo dañoso en la sostenibilidad de los establecimientos rurales familiares.

La innovación puede crear condiciones para la manutención de la viabilizad económica de las propiedades familiares y su capacidad de reproducirse como unidad social familiar, además de poder contribuir para la modernización del sector, que pasa por la capacitación, por el uso de insumos adecuados, de máquinas y equipamientos apropiados al seguimiento y a las condiciones de los agricultores familiares, como forma de permitir sostenibilidad e gañíos significativos en la productividad.

Es necesario desmitificar la creencia de que el agricultor familiar busca, básicamente, la subsistencia e, además, quebrar las barreras que impactan su transformación en emprendedor rural.  Agricultores deben estar atentos al modo como toman sus decisiones e deben identificar estrategias para organizar su proceso productivo, con el intuito de agregar valor a sus productos y maximizar la inserción en los mercados.  Bajo esa óptica, tornase también importante crear estrategias que viabilicen diferentes formas de asociación de los pequeños productores, a fin de mejorar su capacidad de negociar compras de insumos, bien como encontrar mercados más estables para sus productos.

En la región sur del país, por ejemplo, adonde existe una agricultura familiar más organizada, el sector gasta mucho más en insumos comprados, dispone de más capital y produce más.  En esa región, de acuerdo con datos del último Censo (IBGE, 2006), la agricultura familiar consigue obtener valor bruto de la producción agrícola superior al de la agricultura no familiar, R$ 1.613,94/ha contra R$ 792,78/ha, respectivamente.

El agricultor encuentra, cada vez más, un consumidor más exigente sobre la decisión de compra. Ahora, en su evaluación, eso consumidor considera un conjunto de factores como precio y calidad, origen, procedencia, sostenibilidad, relación con el medio ambiente, con los colaboradores y comunidades participantes se presentan para el pequeño productor.  Una de ellas es la exploración de la biodiversidad en asociación con industrias.  La biodiversidad es materia-prima esencial para la bioindustria, y el Brasil cuenta con la mayor biodiversidad biológica del planeta, con productor y activos potenciales que despiertan interés del mercado global, pudiéndose citar el caucho, el cacao, la castaña-de-Brasil, e inúmeros otros. Por eso, el país concentra posibilidades concretas para los agricultores familiares que, al mismo tiempo en que son productores de alimentos y otros productos agrícolas, desempeñan la función de conservadores de la biodiversidad.

Otras posibilidades de acceso de los agricultores familiares a diferentes mercados abarcan nichos alternativos de comercialización, que demandan productos con mayor valor agregado. De entre ellas está los productos tradicionales, que atienden creciente demanda por productos artesanales (slow food) o por los aspectos éticos (fair trade), étnicos o mismo relacionados apenas a la sostenibilidad.  La ampliación de la presencia de la agricultura familiar fortalece movimientos vinculados a la calificación de productos con indicación geográfica – aquellos con denominación de origen o indicación de procedencia -, contribuyendo para el desarrollo del turismo rural relacionado a la gastronomía.  Mucho común en la Unión Europea, productos con denominación de origen son alternativa para dinamizar actividades agrícolas tradicionales, principalmente las desarrolladas en minifundios o regiones rurales fragilizadas económicamente.

Para viabilizar o aprovechamiento de esas y de otras oportunidades, es necesario estimular a profesionalización y el espíritu empresarial del agricultor familiar. Además, es importante garantizar una red de soporte y de estímulo a los agricultores para que puedan sentirse confortables y seguros en lo tocante a la adopción de procesos de gerenciamiento de su propiedad.  Agricultores familiares bien sucedidos contribuyen para el fortalecimiento del desarrollo regional, pero también para la permanencia del hombre en el campo, oferta de alimentos, medidas que, en síntesis, amplían la sostenibilidad agrícola.

Fuente: www.embrapa.br
Texto traducido del portugués


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